Situación:
Pertenece a la Provincia de Teruel, comarca
Andorra - Sierra de arcos.
Características
generales: Cubre una superficie de 42,0
Km2., está a 116 Km. de Teruel y se sitúa a una altitud
de 774 m.
Las
poblaciones más cercanas son La Mata de Olmos, Gargallo, Estercuel
y Los Olmos.
Habitantes: 113 Hab. (2004), densidad
de 2,69 hab/km²
Ayuntamiento:
Servicio de ayuntamiento Martes y Viernes. Tel: 978-84 91 96
Monumentos:
La iglesia es muy antigua, y esta situada en una plaza centrica. La
ermita de Santa Bárbara que la visitan en su santo. Existe
un museo de Pablo Serrano famoso escultor que paso su infancia en
Crivillen.
Fiestas:
Del 28 de Agosto al 1 de setiembre. El patrón
de San Martín en Noviembre, y San Gil el 1 de Septiembre
Breve
reseña: Localidad
situada en el Sistema Ibérico en el curso alto del río
Escuriza, afluente del Martín, y comprende además la
entidad de Mases de Crivillén. El desvío hacia Crivillén
parte de la Venta de la Pintada, en el tramo de la carretera Tarragona-Alcolea
del Pinar.
Su casco urbano se asienta
en el valle del río, al pie de un cerro rocoso nominado el
Balcón de Pilatos. Su iglesia parroquial fue construída
en el siglo XVIII y posee una torre de estilo mudéjar. El casco
urbano se halla repartido entre cuatro barrios y cuenta con destacados
edificios del siglo XVI. En particular el edificio de los Almudíes
(o Almudines) que cuenta con un espacioso porche y dos magníficos
arcos.
Las ermitas dedicadas
a San Gil y San Juan de los Mases se conservan todavía, la
primera en el mismo pueblo y la segunda a unos seis km., en el barrio
de San Juan. También se encuentra la ermita de Santa Bárbara,
sobre un montículo al lado de la población, aunque permanece
cerrada al culto.
Existieron también
dos ermitas más, la de la Virgen del Olivar, ubicada en un
derruído molino al lado del río, y la de san Cristóbal,
en el Cabezo del Santo.Como dato importante, cabe mencionar que en
Crivillén nació el escultor Pablo Serrano. No obstante,
la calle del pueblo que lleva su nombre no es en la que nació
el famoso artista; de hecho, su casa natal se encuentra en la Calle
Mayor Baja.
Fotografías
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Nota:
Las fotos en blanco y negro están extraídas del sitio
http://www.celandigital.com
, las restantes fotografías están hechas por el webmaster
del sitio.
Crivillén
por Luis Lecina Estopañán
Con sólo 122 habitantes
en el censo de 2001, Crivillén es uno de los pueblos más
pequeños de nuestra comarca, y tal vez también uno de
los más desconocidos. Lo primero es un dato objetivo, estadístico,
mientras que la segunda es una afirmación sustentada en una
impresión personal, subjetiva, que seguramente bien podría
aplicarse a buena parte de dicha comarca. Tenemos la extraña
necesidad de viajar a miles de kilómetros para demostrar que
conocemos mundo y, sin embargo, no sentimos ningún rubor al
confesar que desconocemos todo de los pueblos que nos rodean. La curiosidad
es la antesala de la sabiduría, no seamos pretenciosos y empecemos
por lo que tenemos más cerca, seguro que nos sorprenderá.
Y muy cerca, en el piedemonte
de transición entre la Tierra Baja y las Sierras de Montalbán
y el Maestrazgo, está Crivillén. En su paisaje ondulado,
donde se insinúan ya las llanuras, aún predominan las
pequeñas muelas, los cerros testigos y los crestones. El aire
está impregnado de aromas a romero, tomillo y espliego y en
un mar de monte bajo y cultivos se divisan bancos de pinos, fruto
de las repoblaciones de los años 50, y un carrascal superviviente
de la histórica expoliación del bosque tradicional.
Este paisaje relativamente
horizontal se ve bruscamente interrumpido por varios arroyos y ríos
que han erosionado los materiales terciarios formando profundos valles
con un relieve quebrado en el que abundan los "tormagales".
En estos valles es donde se establecen los núcleos de población
y donde la huella del hombre a lo largo de la historia es más
visible. Al noroeste encontramos el bello enclave de Los Mases(1),
junto al río del mismo nombre, que no pudo sobreponerse al
éxodo de los años 60 y está deshabitado desde
entonces. Más al sur, en la margen derecha del río Escuriza,
en una ladera soleada y bien orientada se asienta el casco urbano
de Crivillén, del que sobresale como un mástil la torre
de su iglesia. En el fondo el cauce serpentea flanqueado por campos
y huertos hoy yermos, y por un rosario de "chopos cabeceros"
que hace ya años que no cumplen su tarea de proporcionar buenas
vigas para la construcción.
Durante siglos en este
espacio el hombre ha disputado a la naturaleza el derecho de vivir
allí, y ha utilizado sus recursos sin transformar drásticamente
el entorno. Observando en la margen izquierda la enorme herida de
una mina de arcilla a cielo abierto nos damos cuenta de que el equilibrio
entre naturaleza e historia se ha roto en favor de la segunda. Sin
embargo, esto tampoco ha logrado frenar el problema de despoblación
y envejecimiento que sufre el municipio. Es necesario volver la vista
hacia actividades sostenibles, respetuosas con el medio y hay que
recuperar el equilibrio entre el hombre y la naturaleza.
Historia
Las primeras evidencias de poblamiento estable en el tramo del río
Escuriza donde hoy se localiza el núcleo de Crivillén
corresponden a los yacimientos de San Ramón en el sur y el
Moncoscol en la confluencia de los ríos Escuriza y Estercuel,
ya en el término del municipio del mismo nombre.(2) Dos pequeños
enclaves en los que predominan materiales de época íbera,
y desde los que se domina todo el valle.
Sin embargo, serán
los romanos quienes dejen una huella más profunda y duradera,
pese a no conservar ningún resto documental, arquitectónico
o arqueológico de su presencia. Su legado es el nombre de Crivillén,
un topoantropónimo indicativo del nombre de un propietario
que ha dejado su huella en la denominación del lugar.(3) Fue
recogido ya por Menéndez Pidal, y los profesores G. Fatás
y F. Marco lo incluyen en el mapa de la distribución de fundus
de origen romano en Aragón. La pervivencia del topónimo
en la dominación islámica nos lleva a pensar que la
propiedad continuó en explotación en época visigótica,
aunque no existía constancia material o arqueológica
de ello.(4) Esta pervivencia, junto con la ausencia de noticias escritas
y la inexistencia de núcleos urbanos o semiurbanos en el periodo
islámico, es síntoma de la debilidad del poblamiento
musulmán de este territorio.
Su conquista por los reyes
de Aragón y, sobre todo, el establecimiento de población
cristiana señala el inicio de la historia documentada de Crivillén,
originándose en este periodo el asentamiento urbano que conocemos
hoy en día. Se anota la repoblación cristiana de Crivillén
en 1575 otorgada por Ramón Berenguer IV, en ella el reparto
de las tierras a los primeros pobladores será condicional,
reservándose la Corona el derecho de retracto. El enclave,
perteneciente al término de Alcañiz, será de
realengo, hasta que Alfonso II en 1179 constituya la Encomienda Mayor
de Alcañiz y la entregue a la Orden de Calatrava.(6) A partir
de ese momento y durante más de 600 años el Comendador
Mayor de Alcañiz ejercerá el poder político y
la jurisdicción criminal y civil, mero y mixto imperio, sobre
sus habitantes, elegirá a las personas para ocupar el cargo
de justicia, controlará la elección mediante insaculación
del resto de oficiales y ostentará la propiedad de los bienes
comunales, aunque los administrará el concejo.
Aldea de Alcañiz,
Orden Militar de Calatrava, es la coletilla que acompañará
a Crivillén en todos los documentos civiles, económicos
y judiciales en los que aparezca su nombre. Pero este dominio no fue
siempre pacífico, el reforzamiento del poder municipal en los
siglos XV y XVI, fruto del florecimiento económico y demográfico
que se estaba produciendo, originó continuos enfrentamientos
entre la Orden y el Concejo. En 1438 Alfonso V decidió incorporar
todos los pueblos de la Encomienda a la Corona, aunque a la postre
tuvo que ceder a los derechos de la Orden, que recobró todos
sus bienes; a finales del siglo XVI la construcción de las
"Casas Comunes" en Crivillén, es también un
símbolo del fortalecimiento del poder municipal y de su creciente
independencia frente a los Calatravos; y por último, según
consta en el archivo de Simancas, en 1785 Carlos III de nuevo considera
a Crivillén como tierra de realengo a efectos fiscales, devolviéndolo
ese mismo año al Consejo de Ordenes Militares.
Estos hechos son ilustrativos
de los continuos intentos del municipio por sustraerse al control
político y jurídico de sus señores temporales,
subordinación que cesó por decreto de las Cortes Constituyentes
de Cádiz en 1812, aunque en 1814 las autoridades fueron restablecidas
como estaban antes de la llegada de los franceses, y definitivamente
con la elección en 1834 del primer ayuntamiento por parte de
los vecinos y con la desaparición en 1835 de la Encomienda
de Alcañiz por decreto de la Reina Regente Mª Cristina,
refrendado por el ministro Mendizabal. A partir de entonces perteneció
a los partidos judiciales de Aliaga, Montalbán y Teruel, bajo
la autoridad política del gobierno de Madrid y sus representantes
en la provincia: jefes políticos o gobernadores.
Urbanismo y patrimonio artístico
El urbanismo del asentamiento, tal y como lo conocemos hoy, es el
resultado de la interacción de factores condicionantes de carácter
histórico, y de tipo geográfico. En Crivillén,
el medio físico con su accidentada topografía ha condicionado
extraordinariamente la estructura urbana, que ha tenido que adaptarse
al terreno quebrado de una ladera surcada por barrancos que se dirigen
al río Escuriza. Sin embargo, la morfología de nuestro
pueblo se explica a partir de su génesis histórica a
finales del siglo XII y primeras décadas del XIII. El asentamiento
originario conforma una trama urbana muy racional, con parcelas de
pequeño tamaño, de forma sensiblemente rectangular,
con poca fachada, de dos o tres alturas y distribuidas con cierta
regularidad. Esta distribución todavía es visible en
la parte alta del pueblo en la calle la Fuente y la calle Egido7.
De estos primeros siglos conservamos un edificio público, las
antiguas cárceles, de planta cuadrada, con un arco gótico
apuntado en su interior y que hoy forman parte del Ayuntamiento.
El crecimiento económico
y demográfico durante el siglo XVI tiene su reflejo en la ampliación
del casco urbano y en el desarrollo de la arquitectura civil. Es una
época en la que nobleza y ricos-hombres se afanaban en hacer
ostentación de su estatus social a través de magníficas
casas solariegas. En Crivillén este fenómeno se da a
escala muy modesta, como atestiguan algunas casas con arcadas de piedra
sillar.(8)
El Ayuntamiento renacentista
es el edificio más importante de este periodo. Fue construido
entre 1560 y 1580, en la cabecera de una nueva plaza mayor creada
con motivo de la ampliación urbana de la centuria, la actual
plaza del Horno, muy reducida respecto a sus dimensiones originales.
Responde al modelo de casa concejil con lonja abierta en la planta
baja (denominada Almudines) mediante dos arcos que sustentan la planta
noble. En la crujía posterior estaba el cuadro de escaleras
y en la planta superior la escribanía y el archivo. Esta zona
se anexó a una vivienda particular y ahora el acceso al piso
superior es por las antiguas cárceles.(9)
Si el siglo XVI es el
de las construcciones civiles, puesto que a las ya mencionadas habría
que añadir el hospital, situado frente a la Iglesia, del que
ya tenemos constancia en 1601, y que hoy acoge el bar polivalente,
la biblioteca y el consultorio, y el horno de pan cocer edificado
con posterioridad al ayuntamiento, frente a él y que en la
actualidad es un pequeño parque; el siglo XVIII es el de las
construcciones religiosas, muy relacionadas con el mecenazgo episcopal
y con la nueva orientación proselitista de la Iglesia Católica.
Por encima de todos los
edificios, sobresale la iglesia parroquial de San Martín de
Tours con su torre campanario convertida en hito del conjunto urbano.
Se trata de un edificio barroco construido entre 1728 y 1735, de tres
naves de igual altura, separadas por arcos de medio punto sustentados
por recios pilares. La nave central está cubierta por tres
cúpulas vaídas, la del centro linterna, y las laterales
con bóveda de medio cañón con lunetos. Las cúpulas
de la nave central descansan sobre pechinas que decoran estucos de
los evangelistas y otros santos. En el exterior destaca una estatua
ecuestre de San Martín muy deteriorada en la portada y, sobre
todo, la esbelta torre, declarada Bien de Interés Cultural
en 1982. Se trata de un modelo arquitectónico típicamente
barroco construida en ladrillo y con motivos decorativos de inspiración
mudéjar. Situada a los pies del lado de la epístola
tiene cuatro cuerpos octogonales con pilares en las esquinas achaflanadas,
y en el primero, cuatro columnas adosadas. Posee un remate singular,
pues ya antes de 1789 se desmontó el capitel por amenazar ruina
y no haber medios para recomponerlo.
En la parte baja del casco
urbano, al sur, encontramos en una recogida placeta, la iglesia del
patrón de Crivillén, San Gil, con una portada muy semejante
a la parroquial. Es una construcción también barroca
de finales del siglo XVII o principios del XVIII, obra de mampostería
con una sola nave que se cubre con bóveda de medio cañón
con lunetos, y el crucero con cúpula y linterna. La nómina
de edificios religiosos se completa con la ermita de San Juan en el
barrio de los Mases, construida en 1783; con la ermita de Santa Bárbara
cuyo año de construcción grabado en su portada es indescifrable
y desde la que se tiene una hermosa perspectiva a vista de pájaro
de Crivillén y del valle del Escuriza hasta la finca de la
Codoñera; y con el original calvario, probablemente del siglo
XIX, situado tras la cabecera de la iglesia y recientemente restaurado,
en el que las estaciones se suceden en espiral hasta la iglesia del
Santo Sepulcro.
Realidad
actual y futuro incierto
Hasta aquí todo lo que hemos visto es el reflejo de un pasado
relativamente vivo, activo y en alguna época concreta hasta
floreciente. La memoria histórica, los grandes edificios civiles
o religiosos, las ruinas de otros, las tradiciones conservadas, y
también las perdidas son el testimonio de una época
en que la presencia humana era muy importante. La realidad hoy es
mucho más preocupante, es crítica, y por ello bien merece
una reflexión.
En la actualidad, como
decíamos al inicio, Crivillén tiene 122 habitantes,
y una densidad de 2,9 habitantes por km2, con lo que podemos considerarlo
sin duda un desierto demográfico.10 A comienzos del siglo XX
esta densidad de población era ocho veces superior, próxima
a los 24 habitantes por km2, alcanzando en 1910 el tope histórico
de población con 997 individuos. Comparando estas cifras, observamos
que la población actual representa solamente el 12% de la de
principios de siglo, y constatamos que el municipio ha sufrido un
proceso de despoblación brutal a lo largo de todo el siglo,
especialmente intenso en los años 60 y 70, como veremos a continuación.
En los cincuenta años
que van de 1910 a 1960 se perdieron un tercio de los efectivos humanos,
pasando de 997 a 653 habitantes. En el siguiente decenio el boom del
éxodo rural redujo la población a la mitad, 334 vecinos
en 1970, repitiéndose el mismo porcentaje entre 1970 y 1981,
año en que la cifra era de 161 habitantes. A partir de esta
fecha, la emigración masiva a la ciudad se detiene, pero la
situación demográfica resultante es ya prácticamente
irreversible, comenzando un lento y agónico declinar que se
mantiene hasta nuestros días. Ahora el problema es estructural,
la poca población que queda en Crivillén presenta unos
altos índices de envejecimiento, tiene una media de edad superior
a los 52 años, y el porcentaje de mayores de 65 años
se aproxima al 40% del total. Además y como consecuencia de
lo anterior, los índices de maternidad son bajísimos,
al igual que el número de nacimientos, mientras que las defunciones
aumentan. Un crecimiento vegetativo negativo entre 1991 y 2001 junto
con un persistente saldo migratorio también negativo en el
mismo periodo, que afecta a los más jóvenes, ha acentuado
la forma invertida de la pirámide de población de Crivillén
y, lo que es más importante, ha puesto en entredicho el futuro
y la pervivencia misma del pueblo.(11)
Esta situación
demográfica que acabamos de describir no puede desligarse de
la evolución económica que ha seguido la localidad en
la última centuria. La economía tradicional basada en
la agricultura de cereal, olivo y vid, en la ganadería ovina
y en una escasa industria tradicional de molinos, almazaras, fábricas
de aguardiente... fue incapaz de mantener una población relativamente
elevada. La crisis de este modelo tradicional junto al creciente atractivo
de las ciudades industrializadas originó a partir de los 50
el fenómeno migratorio descrito en párrafos anteriores.
En este momento el sector de la minería del carbón se
convierte en la principal actividad económica del municipio,
que llegó a tener casi un centenar de mineros. Sin embargo,
estas décadas son las de mayor pérdida demográfica,
dándose la paradoja de que mientras muchos pueblos de la comarca
(Estercuel, Ariño, Andorra...) reciben inmigración para
trabajar en las minas, otros como Crivillén se están
vaciando.
Con el fin de la emigración
y la crisis del sector minero energético Crivillén comienza
un periodo de reorientación y estabilidad económica,
que se basa en el importante impulso que recibe la actividad extractiva
de productos no energéticos, y que llega hasta nuestros días.
En 1991 casi el 54% de la población activa estaba empleada
en la industria. Hoy este porcentaje ha disminuido algo, pero sigue
vinculado a la especialización minera de extracción
de arcillas.
Los trabajos de explotación
de arcillas comenzaron en 1970 y en la actualidad las dos empresas
establecidas en la localidad generan más de cuarenta empleos
directos. Estas empresas, PORTOME, del Grupo Porcelanosa, que tiene
su explotación junto a Los Mases, y MINERA SABATER, con dos
minas junto a Crivillén en la margen izquierda del Escuriza,
suministran al sector cerámico composiciones de arcillas destinadas
a la fabricación de pavimentos, revestimientos, gres extrusionado
y caravista, con una producción fundamental basada en arcillas
cerámicas para pasta blanca. MINERA SABATER, la más
importante por número de trabajadores y por producción,
dispone de dos plantas de tratamiento y homogeneización con
una capacidad de producción de 400 Tm/hora, un área
de almacenaje cubierto de 12.000 m2 para más de 36.000 Tm de
arcillas y dos plantas para producción de composiciones de
arcillas micronizadas con una capacidad de 10 Tm/h. Toda esta actividad,
con ser muy importante, no es nada en comparación con la que
genera la transformación, elaboración y comercialización
del producto cerámico resultante, del que Crivillén
e incluso la comarca se encuentran privados. De nuevo una materia
prima obtenida en nuestra tierra genera empleo, riqueza y desarrollo
fuera de ella.
El futuro, por lo tanto,
no es nada halagüeño, aunque el municipio ofrece algunas
posibilidades que todavía no se han explotado. Posibilidades
relacionadas con el sector turístico y de servicios, con el
patrimonio, el entorno natural y la cultura. En este sentido el ayuntamiento
de Crivillén ha realizado una fuerte apuesta con la construcción
del futuro "Museo Pablo Serrano". Es un imponente edificio
de varias plantas con más de 500 m2 para exposición,
talleres, sala de conferencias, etc., en el que desde el año
2000 se han invertido unos 800.000 euros. El centro, pendiente del
proyecto museístico, nace con la vocación de convertirse
en punto de referencia cultural y artística de la comarca.
La figura del escultor Pablo Serrano, nacido en Crivillén en
1908, supone un magnífico reclamo turístico que hay
que aprovechar. A partir de él habría que diversificar
la oferta a través de la revalorización del patrimonio
natural, etnográfico e histórico y desarrollar actividades
económicas ligadas a esta oferta.
Esta economía ligada
al turismo y la cultura, de pequeñas dimensiones y de tipo
familiar, supone un complemento importante a otras fuentes de ingresos,
sirve para fijar la población, promueve la conservación
del patrimonio y nos devuelve al ancestral equilibrio entre el hombre
y el medio. Pero no vendamos la piel del oso antes de cazarlo. A principios
de siglo una economía insuficiente llevó a la población
a emigrar, hoy es la debilidad demográfica, la falta de gente
la que condiciona el desarrollo económico presente y futuro.
Notas:
(1) Aunque Los Mases pertenecen al municipio de Crivillén,
no los incluimos en este artículo, puesto que serán
objeto de trabajo individualizado en un próximo Boletín.
(2) Ver el artículo dedicado a Estercuel en BCI n.º 7
pág. 7.
(3) José Altaba Escorihuela ya se hace eco de este origen etimológico
en El monasterio del Olivar y pueblos aledaños Teruel, 1979,
pp. 87-88.
(4) Escribano Paño, Mª Victoria: Los Godos en Aragón
(nº 54 de CAI 100), Zaragoza, 2000, pág. 93.
(5) La Carta Puebla concedida por Ramón Berenguer IV a Alcañiz
afectó a otros pueblos de nuestra comarca, como Gargallo, Estercuel
o Ejulve. Ver BCI n.º 6, n.º 7 y n.º 8 respectivamente.
(6) El historiador Carlos Laliena retrasa la incorporación
de Crivillén a la Orden a fines del siglo XIII. En Rújula,
P (Coor).